martes, 18 de marzo de 2014

la vida...


Estas cosas, amigo, aunque nos cueste,
son, sin duda, las reglas de la vida.
Yo puedo recordar, sin ir más lejos,
su sonrisa radiante cuando ella
llegaba a nuestra cita. Y sin esfuerzo
sentir aún sus labios como el vino,
y sus manos abriendo mi camisa.

Y el aliento quemándome los labios,
su voz de mar, el tierno sobresalto
de sus piernas abiertas a mi carne.
Puedo, incluso, volver a estremecerme
en la espesa batalla de los cuerpos,
y oír su corazón como si fuera
el mágico rumor de mil tormentas.

Está todo en mis venas. Si me apuras,
podría sin esfuerzo revivirme
en cada una de todas sus palabras,
revivir el cansancio de la carne,
tras el amor. Contarte como eran
las gotas de sudor entre sus pechos,
y la humedad del pubis en mi boca.

Y sin embargo, ¿qué quieres que te diga?
El tiempo vence a todo. Nos derrota
sin compasión, terrible y brutalmente.
Porque un día la encuentras en la calle,
te besa fugazmente la mejilla,
y sonríe –“me esperan”- y se marcha.

 Imagen: Cultura inquieta

domingo, 16 de marzo de 2014

no son ojos blindados...


Gran parte del mundo emocional de los argentinos está hecho de música y poesía. Sea folklore, tango, rock, melódico… las canciones definen como ninguna otra expresión del arte popular un espacio simbólico, el que guarda las claves genéticas de la cultura. Ellas llegan a nuestros corazones y por algún motivo indescifrable, algunas se quedan para siempre. ¿De dónde vienen las canciones?  Estamos en la búsqueda. Queremos saber cómo se produce el paso desde la soledad del creador en su casa, hacia ese otro momento mágico, cuando la gente toma la canción como bien de uso espiritual para acompañar los días de su vida y la convierte en cultura… Para la música, el hombre no dispone de ningún argumento para discutir, nada más que el de ponerse de acuerdo y sonar bien, sonar bien entre todos, es una cosa grandiosa de la música. No hay otra forma que tengamos más bella de comunicarnos que sea tan bella, no genera discusión, genera los sentimientos. Entonces, nadie discute, discute el ego, pero no discute la música… Lo que pasa con la música, la gente elige ciertas canciones más que otras, y otras no, ¿por qué lo hacen? Qué lindo eso, es la parte mejor de todo lo que hacemos es, de alguna manera, que la gente se reúna con una cierta y determinada energía en sí misma, evocada por una canción, una poesía… Es una de las partes más lindas de crear canciones.

Fuente: Cómo hice

sábado, 15 de marzo de 2014

la escuela del mar…


De todas las cosas bellas que murieron con la República, la Escuela del Mar sería para mí una de las más excepcionales. En medio de aquel caos político, de la convulsión social, de la lucha y el embrollo de valores, alguien creía firmemente que el futuro del país y del mundo se basaba en la educación de los niños. ¿Puede comprender lo que representaba? En mitad de la hecatombe que vivía nuestro país, y que pese a nuestra edad ya intuíamos […] había unos hombres y unas mujeres que ejercían y daban sentido a una de las palabras más preciosas que se puedan encontrar en cualquier diccionario: magisterio… Allí me resultaba a mí fácil aprender. A mí, que tenía una energía en el cuerpo que se me escapaba por todas partes, el hecho de llegar de buena mañana y que me ejercitaran con tablas de gimnasia  en la playa, viendo el mar, sintiendo el rumor de las olas y la arena en los pies, como un aperitivo del aprendizaje, me ponía a punto todas las neuronas. Después nos daban un desayuno sencillo pero alimenticio. De casa apenas debíamos llevar nada. Papel, libreta, libros, lápices, todo nos lo daba la escuela, que patrocinaba el Ayuntamiento de la ciudad… Pero lo más cautivador, por los tiempos que corrían, era que dentro de aquel edificio los maestros te trataban como si fueras el objetivo y el sujeto de su trabajo. Las cosas se aprendían comprendiéndolas, no reteniéndolas como una letanía que hubiera que memorizar. La autoridad del conocimiento se impartía desde la convicción, y no por la imposición. Recuerdo… ¿cómo era? Sí. El emblema de aquella escuela: “Aprender a Pensar, a Sentir, a Amar”.
Imagen: el país

lunes, 3 de marzo de 2014

las nubes que alientan mis poemas...

Pido misericordia por estar cansado
pido la paz de todos porque se merece
pido el agua que vierte su sed sobre las lunas
pido la mar donde se ahogan las dudas
pido una canción tan frágil como nubes
pido un refrán donde estén mis preguntas
pido las llaves que abren el mediodía
pido una llama que a la vileza queme

Pido, por pedir que no quede
pido las nubes que alientan mis poemas


Pido una casa donde arda una vela
pido el amor que alimenta las noches
pido el perdón aunque no se merezca,
pido abrir puertas a la lluvia celeste.

Fuente: cancioneros

domingo, 23 de febrero de 2014

música de cámara...


Sobre el rumor apagado de la gente que salía despacio de la sala hablando y saludándose sonaron las horas en el reloj de una iglesia cercana, y me dejé llevar por el eco de cada una de las campanadas, las diez, conté, las diez de la noche. Ella seguía sentada y ahora no podía desaparecer, yo mismo le cerraría el paso si lo intentara, y así más tranquilizado, me dejé envolver por la emoción que crecía al ritmo acelerado de las imágenes y recuerdos que su presencia convocaba, a través de las distintas voces y los poderosos relámpagos de la imaginación. Desde que se había ido dejándome a mí el peso de adivinar si lo había hecho empujada por el convencimiento de que ya no había salida para nosotros o movida por una inútil venganza contra todo y contra todos que yo sería el único en sufrir, quebrado por tanto desencuentro que me había dejado doblemente desconyuntado, me decía en mi desesperación que a la fuerza tendría que haber sido merecedor de por lo menos una explicación, una palabra, un adiós; y movido por un resentimiento que no fui capaz de modificar porque no veía más que el alcance de la desolación en que me había sumido su huida, me negué durante muchos años a rememorar una historia que, sin saberlo yo entonces, sería la que transformaría en el sentido más profundo mi pensamiento y mi vida. ¡Qué inútiles son nuestros propósitos cuando queremos anular lo que nos dio la vida, y qué lejos estamos de controlar nuestros sentimientos por más que durante años nos creamos los amos de nuestra voluntad! […] Ella se volvió hacia mí pero no pude descubrir lo que escondía su mirada, aunque poco importaba porque lo único que yo quería es que no desapareciera… Y sin embargo fue ella la que rompió el largo silencio, recuperadas la lucidez y la voluntad. Fue ella la que lentamente comenzó a preguntarse, a preguntarme qué hacíamos sentados los dos en ese lugar tras veinticinco años de separación -veinticuatro corrigió mi memoria-, como si hubiera algo más que decir a todo lo que había quedado dicho desde siempre.

miércoles, 22 de enero de 2014

corazones que laten...


Por encima del tiempo y el espacio;
por encima de estructuras, intereses y sistemas,
en la raíz del hombre y de lo humano,

cuando menos se espera,
o tal vez,
cuando uno empieza a sentir
el cansancio de la espera,
surge el SILENCIO.
Y en el silencio hoy de nuevo, la ESPERANZA,
y el sueño, y la fe, y la UTOPÍA.
Y en el silencio la visión conmovedora
de una puerta,
una sólida y desafiante puerta, cerrada desde siglos,
que cobra ligereza en su apertura;
y con ella mil puertas que se abren,
¡todas las puertas!
de palacios y chavolas,
de cárceles, manicomios y vecinos,
la puerta del amigo y también del enemigo,
tu puerta y mi puerta,
todas nuestras puertas:
corazones que laten, que palpitan.

¡Ay!
¡si estuvieran abiertas todas las puertas!...