Mostrando entradas con la etiqueta mujeres. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta mujeres. Mostrar todas las entradas

sábado, 22 de agosto de 2026

QUERIDA MÍA...


Ya no hay sangre. La tierra, sorbo a sorbo, se la ha bebido, empapando mis ropas y mis huesos. El recogido de mi pelo, deshecho ya sobre la nuca, se mezcla con los terrones ensangrentados, formando hilos que se enredan entre sí. 

En el momento de la descarga, mi cuerpo ya sin vida cayó sobre otro. En la saca de esta noche, ante tanto terror, algunos se abrazaron llorando. Yo quise mantenerme firme y mirar a los ojos de los que nos dispararon. Podía oír cómo reían y gritaban los del pelotón, pero también sentía cómo temblaban sus manos antes de apuntar y afinar el tiro. Algunos vomitaron viendo cómo caíamos a la gran fosa. Por mucho alcohol que llevaran en sus venas, formar parte de la matanza los sacudía.

Aún caliente, mi cuerpo recibió al niño que cayó tras de mí. Lo acogí como la madre que soy, en un abrazo ya eterno. Su sangre se fundió con la mía y juntos cerramos los ojos ya para siempre. Jamás pensé que la crueldad llegara a tanto.

[…] Muero convencida de que cambiaremos el mundo. Nuestras ideas prevalecerán por encima de la muerte y la barbarie. 

Pensad en mí.

No me olvidéis. 

Juntas somos la sal de la tierra.


sábado, 24 de febrero de 2018

mientras piensan sus sueños...



Me gustan las mujeres que tienen invierno 
y resisten el frio sin perder la calma 
mientras piensan sus sueños 
con la paz de las nieves que esponjan la tierra 
para la lluvia fina 
y preparan el alma y en silencio la siembran…  

en “Todas las formas de decir tu nombre”
Imagen en: leotextosconbuga

sábado, 26 de julio de 2014

el último trago...

A fuerza de saldar cuentas con mi destino,
recordé un instante dónde había nacido.
Soy una palabra, un gesto, un latido,
y otras veces sólo un montón de escombros
del último derribo.

Cuántas otras torres más altas han caído,
cuántas horas muertas nos han perseguido.
Mientras gota a gota se deshace el frío,
la última copa tómala conmigo.

Nada es tan urgente, todos se han dormido,
la bola del mundo colgada de un hilo,
las luces que tiemblan  en el precipicio,
la gente corriente que busca un sentido
a todo este invento en el que vivimos.

Cuando no cuentas con nada,
tan sólo cuentas pendientes,
cuando no quedan palabras
que alimenten la distancia,
cuando no creas en nada,
por favor, confía en mí.

Mientras gota a gota se desborda el río,
el último trago tómalo conmigo.
Si la noche se desploma
contra un sol madrugador
y se llena de preguntas la mañana,
sabes que tienes mi amor.
A fuerza de golpes
por fin lo aprendimos,
que no hay peor vida
que la que no vivimos.
Cuando ya no tengas ganas
ni de casi tener ganas,
por favor, confía en mí.
Y mientras gota a gota se deshace el frío,
La última copa tómala conmigo.

Fuente: MUJERES

jueves, 10 de julio de 2014

laberinto de olas…



Llueve a ratos. Diría que hace una tarde maravillosa, si supiera que andas sigilosa y volátil por la casa y afino el oído correspondiente para no perderte, buscarte y quererte más aún si pudiera y siento tus pasos y tus delicados dedos a cada rato sobre el parquet y un deseo irrefrenable de fundirme contigo en el espacio y en el tiempo infinito; para siempre y jamás. Te esperé, me tomé mi tiempo, paciente y casi vencido, durante tantos años y otoños y primaveras voraces. Desde aquellas tardes desgarradas, en las que absorto y desplomado sobre el sillón faraónico de orejas verde; frente al imponente ventanal del salón de Cedaceros, escaparate de un mundo de apenas unos metros; imploraba una mirada furtiva de tus ojos, antes de doblar la esquina y sumergirte por la calle de “los Madrazo”… gacela fugaz y presurosa, abriéndote por el filo del mediodía hacia tus clases de baile. Y ya ves… han pasado algunos años, tantos, que ahora sí, ya nada será lo que fue, ni lo que pudo ser y tú; seguro que ya casi eres abuela, y yo… qué será de mí, que sigo perdido y todavía te quiero.


Fuente: MUJERES
Imagen: Tomas Guijo

jueves, 15 de noviembre de 2012

la vida en el pelo…



Por mucho negro que crucifiquen o cuelguen de un gancho de hierro atravesado en las costillas, son incesantes las fugas desde las cuatrocientas plantaciones de la costa de Surinam. Selva adentro, un león negro flamea en la bandera amarilla de los cimarrones. A falta de balas, las armas disparan piedritas o botones de hueso; pero la espesura impenetrable es la mejor aliada contra los colonos holandeses. Antes de escapar, las esclavas roban granos  de arroz y de maíz, pepitas de trigo, frijoles y semillas de calabazas. Sus enormes cabelleras hacen de graneros. Cuando llegan a los refugios abiertos en la jungla, las mujeres sacuden sus cabezas y fecundan, así, la tierra libre.

Eduardo Galeano 
Imagen: BBCMUNDO