domingo, 25 de noviembre de 2012

arroyo libre…

No soy la espina que se nutre en tu rosal
Ni soy arena que tus pies puedan pisar
No soy la palabra que tú puedas sellar
Ni soy silencio que debas interpretar
Que no soy sueño para tu despertar
Ni soy un viento que tú puedas amansar
Que soy la cumbre que no llegas a alcanzar
Soy precipicio, soy mi propia oscuridad

Ni afluente de tu río, ni barca a la deriva soy
Soy arroyo libre, que cantando va buscando el mar

No soy tu sombra que está por dibujar
Yo sola, sola, puedo navegar
Que soy la cima que no llegas a escalar
Que soy el bosque que no sabes caminar
No soy el valle que tengas que dominar
Ni soy cosecha que tú puedes agostar
Soy geografía que te puede avasallar
Yo soy la isla donde vas a naufragar

Ni afluente de tu río, ni barca a la deriva soy
Soy arroyo libre, que cantando va buscando el mar

Imagen: fercalvet

sábado, 24 de noviembre de 2012

algo entró en mi corazón…



Mis abuelos sólo hablaron diitxazá. Mi madre y mi padre aprendieron ya grandes y a golpes el español. Cuando nací, ellos quisieron darme un idioma que me facilitara habitar el mundo, así que en casa sólo me hablaban en español; pero apenas cruzaba el corredor, la vida estallaba en zapoteco: los niños, los juegos, las mujeres vendedoras de frutas y dulces, los hombres que volvían del campo tonel maíz en las carretas jaladas por una yunta de bueyes; los que cargaban los estos con peces que aún sacudían las escamas o traían en hombros tortugas marinas que cabalgábamos por el Callejón de los Pescadores. Cada mañana en flor despertaba con el diitxazá hecho canto y anuncios de comidas y sucesos importantes a través de los altavoces (hasta hoy efectivo sistema de comunicación y comercialización). Así aprendí a soñar y a reír en zapoteco, aprendí a mover mi pensamiento de un idioma a otro, como cambiar de canal. Mi madre y mi padre entonces alimentaron mis dos lenguas, y mi hogar y mi vida fueron desde entonces bilingües. Más tarde extendí las alas sobre ajenas tierras, me escuché hablando en un solo idioma y un zopilote llamado nostalgia me abrazó; así que para impedir que mi corazón se marchitara empecé a hacer poemas que leía al viento para no olvidar el sonido del diitxazá y escribía en español para que otros supieran lo que yo quería decir. Aunque, en realidad, cuando invento poemas prefiero hacerlo primero en diitxazá, porque esta lengua es de por sí metafórica: cuando uno dice biuladxe quiere decir “algo entró en mi corazón”, y en español sólo decimos “me gustó”, Cuando decimos siado guie para referirnos a la primera hora del día, lo que estamos diciendo es “mañana en flor”. Para decir “vida” utilizamos la palabra guendanabani, que significa “el don de la vida”, la esencia de la vida. Así pues cuando hablamos en zapoteco estamos siempre creando poemas. Ahora, después de algunos años, he retornado a mi origen, escucho de nuevo cómo la vida estalla en diitxazá y mi corazón se alegra. Pienso entonces que no puedo concebir el mundo, la vida, el pensamiento, los sueños, en un solo idioma, que todo es mucho más rico y hermoso para mí porque puedo decir poemas, verdades y mentiras, puedo jugar, cantar, soñar, sentir, pensar, amar y muchas cosas más en mis dos lenguas.
Imagen: xatakaciencia
 

lunes, 19 de noviembre de 2012

una escuela para Alicia...…

Entre las consecuencias irreparables que produjo la larga impunidad para los crímenes del terrorismo de Estado que sufrió el pueblo argentino en los 70, es que casi ningún dato es seguro. Por eso, aunque hubo un juicio y una condena, no tenemos la rigurosa certeza de la fecha de la muerte de Alicia López Rodríguez de Garraham, maestra rural, militante de las Ligas Agrarias, apresada en la ciudad de Santa Fe y llevada al centro clandestino La Cuarta. No conocía a Alicia antes de aquel 16 de octubre de 1976. No compartí militancia ni lecturas; ni siquiera pertenecíamos a la misma organización aunque éramos -sin ninguna duda- compañeros en el sentido más profundo del término. Compañeros en eso de soñar y luchar por la liberación popular y social. Compañeros en eso de ponerle el cuerpo a la vida, no importan las circunstancias que sean y aunque no puedo recordar mucho, por algo más de un mes -pared por medio, a veces con capucha y veces no- nos abrazamos en el aire y construimos palabras que quebraban la orden fascista del No hablarán entre si. Por ello, es obvio que no tengo derecho alguno a reclamar nada en nombre suyo pero si tengo el deber de hacerlo y eso vengo a hacer con este texto. No pido mucho. Aunque estoy convencido que la muerte de Alicia es el último resultado de una larga cadena de acciones de un sistema de estado para exterminar militantes populares, cadena de cómplices que se puede reconstruir siguiendo las cadenas de mando del Ejercito, la Policía y sus servicios de Inteligencia, no vengo a reclamar que se juzgue a todos y a todas las que participaron en el dispositivo que configuró, permitió y ejecutó la muerte de Alicia. Hoy no. Solo pido dos cosas que estoy casi seguro que hubieran agradado a Alicia. Una escuela para Alicia es casi lo mínimo que podemos pedir y casi no le cuesta nada a nadie. Es más, es una práctica de relativa extensión en todo el país y yo mismo participé en el cambio de nombre de una escuela de Avellaneda (la de la provincia de Buenos Aires) que se llamaba Policía Federal y los niños votaron que cambie de nombre y ahora se llama Floreal Avellaneda, en honor a aquel militante de quince años asesinado por un grupo de tareas de Campo de Mayo en abril de 1977. Y una cosa más. Que se cumpla la ley y no haya presos sociales en la celda donde Alicia estuvo secuestrada en aquellos días terribles de 1976. Como militante por los derechos humanos exijo que ya es hora de terminar con tratar a los presos sociales como basura y es hora de respetar sus derechos humanos; que ya es hora de terminar con una concepción del encierro carcelario que se funda en la larga tradición de inquinidad: desde el lejano modo en que la Inquisición trataba a sus presos hasta las condiciones que Mario Facino y sus cómplices imponían en aquella Cuarta del 76… Envío este mensaje como una botella al mar para que todas y todos los que compartan la idea de una escuela para Alicia, lo digan en voz alta, lo escriban a los legisladores y a las autoridades de los ministerios de educación y de justicia y de derechos humanos.
José Ernesto Schulman
Imagen: claim



domingo, 18 de noviembre de 2012

el pájaro vendrá...

El día en que el diabólico ciclón se propagó tiránico.
El día en que las costas salvajes arrojaron
el oscuro diluvio
contra la tierra buena y verde,
gritaron (y a través de los aires, sus "albricias"
resonaron por todas las agencias):
Ha caído el árbol.
El poderoso tronco está aplastado.
Ya, ni asomo de vida para el árbol
dejó la tempestad.
El árbol ha caído....
¡Perdón, rojos arroyos!
¡Perdón, raíces regadas
con el vino que sangran los cadáveres!
¡Perdón, raíces árabes,
hundidas como rocas en la entraña,
y que cada vez más os entrañáis!
El árbol se alzará.
El árbol se alzará, y sus ramas,
al sol, irán creciendo;
en risa verdeciendo, y en hojas,
cara al sol.
Y el pájaro vendrá,
no tiene más remedio que venir.
El pájaro vendrá.
El pájaro vendrá.
Imagen: nodo50


sábado, 17 de noviembre de 2012

un día de éstos...

Un día de estos amor habrá que hacer algo
quizá colgar nuestra rabia de la fachada de la catedral
para que vean en lo que nos han convertido
habrá que salir de casa y ponerse a repartir flores
que la calle está gris este dos mil once
o quizá sea bueno también
cobrarles el saldo por ser sus marionetas
por esta sociedad enferma de departamentos de reclamaciones
y juzgados con despachos turbios y maltratos a los inocentes
y por los manos vacías y por dictarnos nuestros sueños
salir a la calle y portar en nuestras manos
las antorchas de la buena voluntad
o dejarse de remilgos y aprender a dar alguna hostia
si el que cruza la calle es presidente de algún banco o patronal
quizá un alcalde.
Tendremos que tirar nuestra vida contra sus ventanas
pelearles con la luz de la alegría
y tirar con fuerza desde sus corbatas
reclamarles que nos devuelvan la hierba y el pan de hoy
para que llegue un viernes en que el mundo se rehaga
y en la dignidad de los derrotados retumben los ruegos de caridad
de quienes tantos años nos robaron.
 
Imagen: Banksy

jueves, 15 de noviembre de 2012

la vida en el pelo…



Por mucho negro que crucifiquen o cuelguen de un gancho de hierro atravesado en las costillas, son incesantes las fugas desde las cuatrocientas plantaciones de la costa de Surinam. Selva adentro, un león negro flamea en la bandera amarilla de los cimarrones. A falta de balas, las armas disparan piedritas o botones de hueso; pero la espesura impenetrable es la mejor aliada contra los colonos holandeses. Antes de escapar, las esclavas roban granos  de arroz y de maíz, pepitas de trigo, frijoles y semillas de calabazas. Sus enormes cabelleras hacen de graneros. Cuando llegan a los refugios abiertos en la jungla, las mujeres sacuden sus cabezas y fecundan, así, la tierra libre.

Eduardo Galeano 
Imagen: BBCMUNDO