martes, 11 de diciembre de 2012

en el laurel dorado...


Una música oscura, temblorosa,
Cruzada de relámpagos y trinos,
De maléficos hálitos, divinos,
Del negro lirio y de la ebúrnea rosa.

Una página helada, que no osa
Copiar la faz de inconciliables sinos.
Un nudo de silencios vespertinos
Y una duda en su órbita espinosa

Sé que se llamó amor. No he olvidado,
Tampoco, que seráficas legiones,
Hacen pasar las hojas de la historia.

Teje tu tela en el laurel dorado,
Mientras oyes zumbar los corazones,
Y bebe el néctar fiel de tu memoria.

 

sábado, 8 de diciembre de 2012

alas en la espalda...



Yo iba rumbo al empleo fijo y la gran familia
en el coro de los niños bien peinados
pero entonces sucedieron tifones y cetáceos,
ilusiones ópticas o muchachas candentes.
Y atravesé la vida con el filo de mi espada
como en un duelo a primera sangre conmigo mismo.

Ya no más hogar confortable, cena de nochevieja,
el porvenir seguro, costumbres como estufas.
Todo fueron incendios y horizontes, estrépito y galope,
el beso de la noche, las muescas en el sueño.
Mis mayores buscaban horarios, un sueldo justo,
y yo no estaba dispuesto a contradecirles.

Pero entonces sucedieron imprevistos, no se como explicarlo,
quizá ráfagas de pasión o lanchas fueraborda,
un zumbido de crepúsculos, una guitarra eléctrica
o tal vez, me temo, esas repentinas alas en la espalda.
  

martes, 4 de diciembre de 2012

esa luz eres tú…



Que el turrón no te sepa a prima de riesgo
Ni el cava a agencia de calificación
Acuérdate de qué bello es vivir
Y que a veces puede ser dulce hasta el carbón

En los muros de Gaza, en las calles de Calcuta
No crecen abetos de oropel
Que no olviden pasar los reyes magos de Bruselas
Antes de llegar a Belén

Golpea, golpea bien la pandereta
Sacude con fuerza el almirez
Brindemos por los ausentes que hoy tendrán su propio cielo
Bajo el muérdago yo te esperaré

Si tengo que cantar te lo digo cantando
Te deseo una hermosa navidad
Aunque para mí todos los días son noche buena
Si tengo el amor que me das

Siempre hay una luz en cada horizonte
Refulgente, intensa y azul
Contempla bien frente a tu ventana
Porque este año esa luz eres tú

Esa luz eres tú

 

la risa le llenaba la boca…

La mujer que iba a morir se llamaba Hortensia. Tenía los ojos oscuros y no hablaba nunca en voz alta. Sólo cuando la risa le llenaba la boca se le escapaba un “Ay madre mía de mi vida” que aún no había aprendido a controlar, y lo repetía casi a gritos sujetándose el vientre. Se pasaba gran parte del día escribiendo en un cuaderno azul. Llevaba el cabello largo anudado en una trenza que le recorría la espalda, y estaba embarazada de ocho meses. Ya se había acostumbrado a hablar en voz baja, con esfuerzo, pero se había acostumbrado. Y había aprendido a no hacerse preguntas, a aceptar que la derrota se cuela en lo hondo, en lo más hondo, sin pedir permiso y sin dar explicaciones. Y tenía hambre, y frío, y le dolían las rodillas, pero no podía parar de reír. Reía. Reía porque Elvira, la más pequeña de sus compañeras, había rellenado un guante con garbanzos para hacer la cabeza de un títere, y el peso le impedía manipularlo. Pero no se rendía. Sus dedos diminutos luchaban con el guante de lana, y su voz, aflautada para la ocasión,  acompañaba la pantomima para ahuyentar el miedo. El miedo de Elvira. El miedo de Hortensia. El miedo de las mujeres que compartían la costumbre de hablar en voz baja. El miedo en sus voces. Y el miedo en sus ojos huidizos, para no ver la sangre. Para no ver el miedo, huidizo también, en los ojos de sus familiares. Era día de visita. La mujer que iba a morir no sabía que iba a morir... La guerra civil acabará cuando las personas derrotadas también puedan contar su verdad... No es ira ni revancha, sino un deseo legítimo de recuperar una memoria olvidada y secuestrada.



Estracto de “La voz dormida”
 

sábado, 1 de diciembre de 2012

donde pongo la vida…

Donde pongo la vida pongo el fuego
de mi pasión volcada y sin salida.
Donde tengo el amor, toco la herida.
Donde dejo la fe, me pongo en juego.

Pongo en juego mi vida, y pierdo, y luego
vuelvo a empezar, sin vida, otra partida.
Perdida la de ayer, la de hoy perdida,
no me doy por vencido, y sigo, y juego

lo que me queda: un resto de esperanza.
Al siempre va. Mantengo mi postura.
Si sale nunca, la esperanza es muerte.

Si sale amor, la primavera avanza.
Pero nunca o amor, mi fe segura:
jamás o llanto, pero mi fe fuerte.
Imagen: triolocria

jueves, 29 de noviembre de 2012

de mariposas y nubes...

Por fin un crítico sagaz reveló
(ya sabía yo que iban a descubrirlo)
que en mis cuentos soy parcial
y tangencialmente me exhorta
a que asuma la neutralidad
como cualquier intelectual que se respete

creo que tiene razón
soy parcial
de esto no cabe duda
más aún yo diría que un parcial irrescatable
caso perdido en fin
ya que por más esfuerzos que haga
nunca podré llegar a ser neutral…

… de manera que
como parece que no tengo remedio
y estoy definitivamente perdido
para la fructuosa neutralidad
lo más probable es que siga escribiendo
cuentos no neutrales
y poemas y ensayos y canciones y novelas
no neutrales
pero advierto que será así
aunque no traten de torturas y cárceles
u otros tópicos que al parecer
resultan insoportables a los neutros

será así aunque traten de mariposas y nubes
y duendes y pescaditos
 


 

lunes, 26 de noviembre de 2012

volviendo poco a poco a la vida…


Por fuera, el colegio Cerro Guayaquil, en Monte Patria (Chile), parece un colegio normal. Pero por dentro no es como los otros. Suena música detrás de una puerta. Dentro, un grupo de alumnos afina sus instrumentos. Cuando estoy muy enojado, toco, cuenta Manuel mientras limpia su trombón, y enseguida consigo que se me quite eso malo de dentro. El profesor les pide que saquen las partituras del día anterior. Creo que la música te ayuda mucho cuando estás mal, opina. A mí, por lo menos, me sirve para que se me pase el estrés por las notas y me hace olvidar todos los problemas. Manuel tiene 14 años y forma parte de la banda instrumental de la escuela. El centro, situado en uno de los sectores más vulnerables del lugar, vio en el arte una apuesta clave para la educación de estos jóvenes. El contexto en el que viven, de droga, violencia y disfunción familiar, es muy complicado, explica Roberto Newman, uno de los profesores. Pero yo tengo mucha fe en que la mayoría de estos chicos va a cambiar su forma de ver el mundo, van a ver y sentir lo que otros no pueden, y eso les va a convertir en personas felices y buenas. Unas aulas más allá, otro grupo ha sacado sus lápices y van dándole color al papel blanco que les entregó la profesora. La pintura es la manera que tenemos de expresar nuestros sentimientos, explica Viviana, una alumna de 10 años, mientras la maestra se va paseando por los pupitres. Cuando pintamos, le contamos nuestros problemas al papel; y al hacerlo, los problemas desaparecen. Cuando este colegio abrió sus puertas, hace diez años, el grado de violencia entre los niños era muy elevado. Pero cuando comenzamos con la actividad artística, la agresividad disminuyó de forma extraordinaria, asegura Ricardo Aguilera, profesor de la banda escolar. Al otro lado, Ana María y Brenda se visten con una túnica larga y verde. Es el uniforme del coro. A mí me gusta cantar porque me relaja, cuenta una de ellas. Las dos terminan de colocarse el atuendo. Yo me siento libre cuando canto. Y continúan hablando sobre lo que significa para ellas cantar y pertenecer al coro de la escuela. A mí me ayuda a expresarme. A mí, a sentirme segura. Claro, te sientes apoyada por el grupo. Sí, siento que la música nos une. La unión, la confianza, la autoestima y el bienestar emocional son algunos de los aspectos que el colegio trabaja desde el arte. Para estos niños tiene más sentido venir al colegio, asegura el director. Porque para ellos, tocar un instrumento, cantar, bailar o pintar son momentos felices. Antonio Moreno, el coordinador artístico del colegio, concuerda con él. Y añade: El arte favorece el desarrollo integral de una persona, por eso debería ocupar más espacio en la educación. Porque los niños aprenden a expresar sus sentimientos a través de la música, del dibujo, del teatro, del baile… del arte. Y eso es lo que nos vuelve mejores personas. Sin embargo, las horas de educación artística son cada vez menos. Los colegios nos hemos convertido en empresas, y la educación, en un producto de consumo más; ahora necesitamos logros que se puedan medir con números, y fabricar profesionales que sirvan al modelo de consumo. El arte no entra en los planes que el sistema tiene para nosotros… Y mientras, la música, la pintura, las danzas y los cantos de los niños continúan...
Isabel Sánchez Benito