Mostrando entradas con la etiqueta ezln. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ezln. Mostrar todas las entradas

lunes, 9 de septiembre de 2013

saboreando la vida...


Desde sus seis años de altura, Carlos Manuel abraza la cintura de su padre como si nunca se fuera a despegar. Mira el techo y sonríe. Julián, su padre, intenta zafarse. El niño cede pero permanece junto al padre. Irma, su hermana de unos ocho años, observa desde un rincón de la cocina donde su madre, Esther, trabaja sobre el fogón dando vuelta las tortillas de maíz que siguen siendo el alimento principal de las familias rurales. Los otros tres hijos, incluyendo al mayor, Francisco, de 16, observan la escena que se repite durante las comidas como si fuera un ritual. La cocina es el lugar de pláticas que se esparcen tan lentas como el humo que asciende sobre los techos de zinc. Las palabras son tan frugales y sabrosas como la comida: frijol, maíz, café, plátanos y alguna hortaliza. Todo sembrado sin químicos, cosechado y elaborado a mano. Criado a campo abierto el pollo tiene un sabor diferente, como toda la comida en esta comunidad tojolabal. Cada comunidad, por pequeña que sea, tiene una escuelita… Llegamos a la comunidad hacia medianoche, luego de media hora a los tumbos sobre la caja de un pequeño camión. Toda la comunidad, formada en filas de hombres, mujeres y niños con sus pasamontañas, nos recibe puño en alto. Nos dan la bienvenida y a cada alumno le presentan la familia donde vivirá. Julián se presenta y cuando ya todos reconocieron a su familia, marchamos a dormir… Nos despiertan con las primeras luces para desayunar. Luego vamos a trabajar en la limpieza del cafetal familiar, machete en mano, hasta la hora de la comida. El segundo día tocó enlazar ganado para ser vacunado y el tercero la limpieza del cafetal comunitario. Así cada día, combinando el trabajo con explicaciones detalladas de la vida comunitaria. Por las tardes tocaba leer los cuatro cuadernos que repartieron sobre Gobierno Autónomo, Resistencia Autónoma y Participación de las Mujeres en el Gobierno Autónomo, con relatos de indígenas y autoridades. Cada alumno podía formular las más variadas preguntas, lo que no quiere decir que siempre fueran respondidas. Pudimos convivir con una cultura política diferente a la que conocemos: cuando se les formula una pregunta, se miran, dialogan en voz baja y, finalmente, uno responde por todos. Fue una experiencia maravillosa, de aprender haciendo, compartiendo, saboreando la vida cotidiana de pueblos que están construyendo un mundo nuevo.
Imagen: Zapateando 

sábado, 9 de febrero de 2013

miramos la mirada…


Mirar es una forma de preguntar, decimos nosotros, nosotras las zapatistas. O de buscar… Cuando se mira en el calendario y en la geografía, por muy lejos que estén la una y el otro, se pregunta, se interroga. Es en la mirada donde el miedo anida, pero también donde puede nacer el respeto. Si no aprendemos a mirar el mirarse del otro, ¿qué sentido tiene nuestra mirada, nuestras preguntas? ¿Quién eres? ¿Cuál es tu historia? ¿Dónde tus dolores? ¿Cuándo tus esperanzas? Pero no sólo importa qué o a quién se mira.  También, y sobre todo, importa desde dónde se mira… ¿O es lo mismo mirar desde arriba el dolor de quienes pierden a l@s que quieren y necesitan, por la muerte absurda, inexplicable, definitiva, que mirarlo desde abajo? Cuando alguien de arriba mira a los de abajo y se pregunta ¿cuántos son?, en realidad está preguntando ¿cuánto valen? Y si no valen, ¿qué importa cuántos son? Y para el mirar nuestro, las respuestas nunca son sencillas. Al mirarnos mirar lo que miramos, nos damos una identidad que tiene que ver con dolores y luchas, con nuestros calendarios y nuestra geografía. Nuestra fuerza, si es que alguna tenemos, está en este reconocimiento: somos quienes somos, y hay otr@s que son quienes son, y hay otro para quien todavía no tenemos palabra para nombrarlo y, sin embargo, es quien es. Cuando decimos nosotros no estamos absorbiendo, y así subordinando, identidades, sino resaltando los puentes que hay entre los diferentes dolores y las distintas rebeldías.  Somos iguales porque somos diferentes. Su mirada de ustedes está marcada por el desprecio cuando hacia abajo miran (aunque sea al espejo), y de suspiros de envidia cuando miran hacia arriba. Mirar. Hacia dónde y desde dónde. Ahí está lo que nos separa. Ustedes miran arriba, nosotros abajo. Ustedes miran cómo dirigir, nosotros como acompañar. Ustedes miran cuánto se gana, nosotros cuánto se pierde. Ustedes miran lo que es, nosotros lo que puede ser. Ustedes miran números, nosotros personas. Ustedes calculan estadísticas, nosotros historias. Ustedes hablan, nosotros escuchamos. Ustedes miran cómo se ven, nosotros miramos la mirada. Ustedes se preocupan por los vidrios rotos, nosotros por la rabia que los rompe. Ustedes miran los muchos, nosotros los pocos. Ustedes miran muros infranqueables, nosotros grietas. Ustedes miran posibilidades, nosotros lo que es imposible sólo hasta la víspera.
  Desde cualquier rincón, en cualquiera de los mundos
Imagen: Red Chiapas

jueves, 27 de diciembre de 2012

el mundo que resurge…


Anticiparon, antes que nadie, la serie de crisis que se han venido sucediendo y la destrucción que traerían consigo en las clases políticas, en el país mismo, en el tejido social… Abrieron con vigor y lucidez opciones de cambio, sin dogmatismos ni imposiciones. El nuevo llamado del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) necesita ser escuchado por cuantos intentan, desde abajo, resistir el horror dominante y crear otra posibilidad. Ojalá lo puedan escuchar hasta aquellos que abrigan aún la fantasía de que podría bastar un golpe de urna para remediarlo todo, quienes sólo pueden pensar y organizarse dentro del marco de los partidos y las instituciones y aún creen que el anticapitalismo es una mala palabra. Pero mientras resulta inevitable escuchar el estrépito del derrumbe del mundo que muere, entre otras cosas porque el ruido abarca todo y se padece cotidianamente en carne propia, no pasa lo mismo con el estruendo del mundo que resurge. Para escucharlo se necesitan otras orejas. No estamos ante una variante más de lo que conocemos. No es otra vuelta de tuerca, un recodo más de un camino conocido. Es una novedad radical. Sus profundas raíces en el pasado no se dedican a reproducirlo o a realizar, aún peor, el intento imposible de regresar a él. Es otra cosa. Sólo así, desde la disciplina orgánica, la que se teje desde abajo por la propia voluntad, es posible plantearse la eliminación del poder y la autoridad coercitivos, la condición en que se usa la posición jerárquica para imponer una acción… Como dijeron hace tiempo Chomsky, Wallerstein, González Casanova y muchos más, la iniciativa política de los zapatistas es la más radical del mundo y probablemente la más importante. Lo fue ayer, aquella noche del primero de enero de 1994, que detonó una ola de movimientos antisistémicos en el mundo entero y nos despertó. Lo sigue siendo hoy, cuando resultan nuevamente fuente de inspiración para hacer lo que hace falta. Ha llegado el fin de una era. Las pruebas se acumulan todos los días. Nada podrá impedir su conclusión. Pero adquirirá una forma apocalíptica, profundizando la inmensa destrucción natural, social y cultural que ha estado caracterizando su agonía, a menos que seamos capaces de resistir tal horror. Y en estas circunstancias, la única forma válida y eficaz de resistir consiste en crear la alternativa. Nos toca hacerlo. Cada quien en su lugar y a su manera. Necesitamos disolver las relaciones económicas y políticas que nos atrapan en el mundo viejo, conscientes de que la creciente dignidad de cada hombre y cada mujer y de cada relación humana desafía necesariamente todos los sistemas existentes. De eso se trata hoy.
Fuente: Rebelión
Imagen: EWW
 

domingo, 22 de enero de 2012

el saber hacer de los pueblos...

miserableslibertariosblogspot
Si pensamos en el conocimiento y la acción de un movimiento mundial como el de los indignados, pronto advertimos que hay problemas teóricos y prácticos considerablemente distintos a los que se plantean en la academia, en los partidos y los gobiernos. Teorías y prácticas que vienen “de abajo y a la izquierda” tienen la originalidad de criticar al poder cuando éste se siente distinto de la sociedad, y cuando se separa de la sociedad. Los nuevos movimientos del pueblo plantean una democracia que corresponda a las decisiones del pueblo, y que en caso de que se separe del pueblo dejará de ser democracia. Depauperados y excluidos, “indignados” y “ocupas” formulan teorías que contienen un gran respaldo empírico. Se trata de explicaciones y generalizaciones basadas en una gran cantidad de experiencias... conocimientos, artes y técnicas que corresponden al saber y al saber hacer de los pueblos... y toda la movilización empezó en las junglas de Chiapas con principios de inclusión y de diálogo. Vemos así que “desde abajo y a la izquierda” y desde las selvas tropicales surge un movimiento que no sólo lucha por defender los derechos de los pueblos indios sino por la emancipación de los seres humanos. Y ese movimiento universal en medio de sus diferencias vive problemas parecidos. Es más, encuentra soluciones parecidas para la creación de otro mundo y de otra cultura necesaria, a la que los pueblos de los Andes expresan como el bien vivir, “en que el vivir bien de unos no dependa del mal vivir de otros”. A esas aportaciones que de los indios de América vienen se añaden muchas más que corresponden a las experiencias de múltiples culturas e historias y que crean la historia universal de la lucha por la libertad, por la justicia y por la democracia, lema que levantó el movimiento zapatista y que anda por el mundo entero no como eco sino como las voces de un pensar y querer parecido. Y es en medio de la riqueza y novedad de esta movilización mundial como se captan una serie de reflexiones que vienen de abajo y a la izquierda: No pensar sólo en “qué hacer” sino en “cómo lo hacemos”; Precisar con quiénes “lo hacemos” en las distintas circunstancias; Rechazar terminantemente la lógica de la caridad y la lógica del paternalismo, pues ambas ocultan la manipulación (caridad y paternalismo son la cara buena de la cultura autoritaria); Dar los pasos necesarios para que el proyecto emancipador sea un proyecto realmente incluyente, y dé lugar a un trato respetuoso de las diferencias de raza, sexo, edad, preferencia sexual, religión, ideología, nivel educativo; Reconocer que en todos los grandes movimientos los pueblos no se inclinan por una revolución violenta sino por la ocupación pacífica y multitudinaria de la sociedad y de la tierra.
Fuente: lahaine

jueves, 27 de octubre de 2011

lo que el pueblo quiere...

zapateando
Chiapas es el más pobre de los numerosos estados federados mejicanos y también el que tiene el más alto porcentaje de indígenas, en su mayoría descendientes de los mayas... los niños caminan a la orilla de la ruta hacia su escuela “nuevecita” y en algunos caseríos sobreviven los carteles que anuncian que responden al Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y que allí se hace “lo que el pueblo quiere”. El prefijo que antecede al cargo de Marcos […] denota su condición de subalterno. Cada uno es comandante y, si se logran aunar muchos mandos, nace el “comandante pueblo”. Marcos vendría a ser una suerte de coordinador, de burócrata que administra el poder que nace de las bases y lo materializa en acciones. Gracias a ellas, los habitantes de Chiapas consiguieron mejorar su vida y, sobre todo, que el gobierno nacional se enterara de que existen.
El zapatismo, que reconoce como antecedente las épicas batallas de Emiliano Zapata, alimenta su complejidad con la geografía única de la selva Lacandona, con la enigmática cultura maya... y con el irritante contraste entre los grandes latifundistas, los campesinos que practican una agricultura de subsistencia y los sistemas de propiedad comunal de los indígenas (llamados ejidos). Esa subordinación al pueblo, que aquí sería calificada como populismo, es uno de los tantos caminos que la humanidad está buscando de manera ostensible para salir del barrial del neoliberalismo.
Fuente: Clajadep

domingo, 5 de junio de 2011

abajo y a la izquierda...

Permítame iniciar con una especie de esbozo. Se trata de ideas, fragmentadas como nuestra realidad, que pueden seguir su camino independiente o irse enlazando como una trenza (que es la mejor imagen que he encontrado para “dibujar” nuestro proceso de reflexión teórica), y que son producto de nuestra inquietud sobre lo que ocurre actualmente en México y en el mundo.
 “En el principio fue la guerra”.
Porque al final, quienes van a permanecer serán quienes resistieron; quienes no se vendieron; quienes no se rindieron; quienes no claudicaron; quienes entendieron que las soluciones no vienen de arriba, sino que se construyen abajo; quienes no apostaron ni apuestan a las ilusiones que vende una clase política que tiene tiempo que apesta como un cadáver; quienes no siguieron el calendario de arriba ni adecuaron su geografía a ese calendario convirtiendo un movimiento social en una lista de números de credenciales del IFE; quienes frente a la guerra no se quedaron inmóviles, esperando el nuevo espectáculo malabarista de la clase política en la carpa circense electoral, sino que construyeron una alternativa social, no individual, de libertad, justicia, trabajo y paz. 
Aquí estamos.
Tenemos identidad.
Tenemos sentido de comunidad porque ni esperamos ni suspiramos porque vinieran de arriba las soluciones que necesitamos y merecemos.
Porque no sujetamos nuestro a andar a quien hacia arriba mira.
Porque, manteniendo la independencia de nuestra propuesta, nos relacionamos con equidad con lo otro que, como nosotros, no sólo resiste, también se ha ido construyendo una identidad propia que le da pertenencia social, y ahora también le representa la única oportunidad sólida de supervivencia al desastre.
Nosotros somos pocos, nuestra geografía es limitada, somos nadie.
Somos pueblos originarios dispersos en la geografía y el calendario más distantes.
Nosotros somos otra cosa.
Somos pocos y nuestra geografía es limitada.
Pero en nuestro calendario no manda la zozobra.
Nosotros sólo nos tenemos a nosotros mismos.
Tal vez es poco lo que tenemos, pero no tenemos miedo.

Desde las montañas del Sureste Mexicano.
Subcomandante Insurgente Marcos (México, 2011)
Fuentes: rebeldía y ezln