miércoles, 9 de septiembre de 2015

se abren al universo...

Tammam Azzam

Como lobos en una estación seca
Germinamos por todas partes
Amando la lluvia,
Adorando el otoño.
Un día incluso pensamos en mandar
Una carta de agradecimiento al cielo
Y en lugar de un sello
Pegarle
Una hoja de otoño.
Creíamos que las montañas se desvanecerían,
Los mares se desvanecerían,
Las civilizaciones se desvanecerían
Pero permanecería el amor.
De pronto nos separamos:
A ella le gustan los grandes sofás
Y a mí me gustan los grandes barcos,
A ella le gusta susurrar y suspirar en los cafés
Y a mí me gusta saltar y gritar en las calles.
A pesar de todo
Mis brazos se abren al universo
Esperándola.

Muhammad Al-Magut
Imagen: arteycallejero 

sábado, 1 de noviembre de 2014

todos los sueños del mundo...



No soy nada.
Nunca seré nada.
No puedo querer ser nada.
Aparte de eso, tengo en mí todos los sueños del
mundo.

Ventanas de mi cuarto,
De mi cuarto de uno de los millones del mundo
que nadie sabe quién es
(Y si supieses quién es, ¿qué sabrían?),
Dais hacia el misterio de una calle cruzada
constantemente por gente,
Hacia una calle inaccesible a todos los pensamientos,
Real, imposiblemente real, cierta, desconocidamente
cierta,
Con el misterio de las cosas debajo de las piedras
y de los seres,
Con la muerte poniendo humedad en las paredes y
cabellos blancos en los hombres,
Con el Destino conduciendo la carroza de todo por
el camino de nada.

Estoy vencido hoy, como si supiese la verdad.
Estoy lúcido hoy, como si estuviese por morir,
Y no tuviese más hermandad con las cosas
Que una despedida, volviéndose esta casa y este
lado de la calle.
La hilera de carruajes de un convoy, y un silbato
de partida
Dentro de mi cabeza,
Y una sacudida de mis nervios y un crujir de huesos
al salir.

Estoy perplejo hoy, como quien pensó y halló y
olvidó.
Estoy dividido hoy entre la lealtad que debo
A la Tabaquería del otro lado de la calle, como
cosa real por fuera,
Y a la sensación de que todo es sueño, como cosa
real por dentro.


domingo, 26 de octubre de 2014

un lugar para soñar...


Os soños parecen baratos, pero non é verdade. Que extesan ao alcance de calquera non significa que se poidan conseguir, quer mediante a forza, quer mediante o interés. Ten que haber tamén paixón e, nomeadamente, a rexa vontade de conseguirlos. E así acontece que cousas pequenas se convirten en grandes cando se combina a paixón polo traballo ben feito e a firmeza dunha idea que, denantes de nada, primeiro foi soñada e pensada. Daquela prodúcese un pequeno milagre. Para o noso caso e nos tempos que corren, un milagre é que exista unha libraria que está fachendosa de cumprir anos e co firme propósito de cumprir moitos máis. Cando resulta frecuente que desaparezan librarias e lugares de cultura letrada, que haxa unha que non só remanece senón que se proxecta vigorosamente cara o porvir, é unha excelente noticia, non só porque sexa un lugar onde hai libros (que xa non é pouco), senón por se tratar dun lugar que intercambia bens tan singulares que, cada un deles, esconde un mundo distinto con que se pode aprender, distraerse, gozar é tamén soñar. Colocados nos seus anaqueis, os libros poden semellar mercaderías coma moitas outras, pero collidos de un a un, son distintos e radicalmente únicos. Porque cada libro, aínda que repita o que o seu autor quixo decir, muda coa ollada e coa lectura do seu leitor. Os libros son como as linguas. Todos xuntos definen unha cultura e mesmo un modo de entender o mundo… Pero os libros vólvense inertes se non logran ter un uso individual. Un libraria é, pois, algo máis do que un armazén de papel e de libros. Ten unha vida propia e mesmo independente do seu dono. Alonga a sua existencia a través de cada libro que sai dela e colle o incerto rumbo a cada lector acaba por lle dar. A libraría [Couceiro] naceu como os grandes rios, de forma silandeira e sen a certeza de ser un ou varios os illós dos que manan as primeiras augas… Neste caso, o arquitecto foi o seu fundador, Suso Couceiro, quen un dia soñou que abrir unha libraria era algo máis do que vender libros.


Ramón Villares 

viernes, 19 de septiembre de 2014

solo un segundo…



En las imprevisibles carencias del tiempo
hay oquedades horadadas por las hormigas del deseo.
Intersticios por donde rezuma el semen sagrado 
de los unicornios. Grietas de infinitud 
en las que cristalizan las madreperlas. 
Si un día perdido las descubres en el poro infinitesimal  
de un sueño hermético, serás inmortal   
al menos un segundo.   

miércoles, 17 de septiembre de 2014

desaprendiendo…



estudiando el desaprendizaje
porque sólo me contaron su verdad
yo en la fila mano al hombro
equidistante entre mentiras

filosofía barata, alienación programada
libertad coartada, inyección de pseudofe
raíz cuadrada del olvido marcado por la historia
que su sesgada memoria me intentó vender

invitándome a desaprenderles
triste fábrica de súbditos
quise ser renglón torcido
de doctrinas que dan sed

divisor y dividendo, mala fe sobre el papel
sumo al resto lo fingido
preguntar nos hace libres, responderles también

reformar lo reformado
nada cambia de este lado
de borregos y soldados


Imagen: Antonio Velázquez

martes, 16 de septiembre de 2014

bajo los escombros...


Nadie dijo qué y cómo hacer, pero un propósito común hace de batuta en esta obra colectiva. El entierro es una escena de duelo repetida que protagoniza cada uno de los días. En muchas casas, para dar cobijo a quienes lo perdieron todo, se abren las puertas cual tramoyistas levantando el telón y les ayudan a acomodarse lo mejor posible. -Siéntanse como en familia– les dicen con una sonrisa solidaria. Por los campos de alrededor, entre muros de hormigón y socavones de bombas, hay quienes rastrean el lugar, palmo a palmo, recuperando semillas que, asustadas, no germinaron aún; y si encuentran granos crecidos, los cosechan y guardan la paja. En la calle, una madre le ha comprado un globo a su hijo. Se barren los barrios llenos de cascotes, los escombros de escuelas derruidas, de casas bombardeadas, de granjas arrasadas. Y con esas piedras -por mucho que sigan los ataques- las gentes de Gaza, delimitan nuevos huertos para alimentar y revestir su pueblo con tonos de dignidad.

Fuente: Palabre-ando
 

sábado, 13 de septiembre de 2014

la Amaltea del cormorán...



Desafío los malos presagios.
Me sublevo sobre la arena,
deslizándome en una fumarola de sufrimiento
y observo a Walaa.

Una princesa perdida camino del himeneo,
víctima de un invierno cruzado
Inerte, mártir en la franja,
la soledad sobre la arena.

Repliego mis alas, muevo las agujas
y calibro los tiempos, la memoria.
La redención de los débiles

Un rescate en un abrazo,
besos entre dunas de playa,
la Amaltea de cormorán.

Walaa sonríe.