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sábado, 4 de agosto de 2012

en defensa del viento…


La falta de atención a sus demandas, llevó al pueblo ikoot, en Oaxaca, a no votar en las pasadas elecciones, como forma de protesta. En esta zona del Istmo de Tehuantepec, los pobladores luchan desde hace años contra empresas españolas que pretenden apropiarse de su aire y su territorio.  En junio de este año, mediante un comunicado, el pueblo ikoot de Oaxaca volvió a pronunciarse en contra de la construcción de parques eólicos “en nuestras tierras y territorios”. También conocidos como mareños o huaves, este pueblo originario de la zona lagunera del Istmo de Tehuantepec lucha desde hace años en defensa de su de autonomía y libre determinación para proteger su territorio sagrado. Desde hace más de 30 años, el Instituto de Investigaciones Eléctricas había reconocido el potencial de los vientos en el Istmo de Tehuantepec. Durante el gobierno de Ulises Ruiz (2004-2010), en colaboración con el gobierno federal, se impulsó la creación del Corredor Eólico del Istmo de Tehuantepec, que ha colocado a México como segundo productor de energía eólica de América Latina, superado tan sólo por Brasil. En el marco de lo promovido por “los países centrales, corporaciones trasnacionales, organismos internacionales, y medios de comunicación masivos, con base en las propuestas del Capitalismo Verde y del discurso del desarrollo sustentable”, se ha sustentado este proyecto cuyos “beneficios” son, entre otros, que “no contamina el aire ni el agua, las emisiones de carbono son prácticamente nulas, se hace uso de un recurso siempre renovable (las corrientes aéreas) y es más barato que construir presas”. Sin embargo, el proceso de creación de estas plantas ha estado lleno de irregularidades… Los pueblos originarios no son los únicos que se encuentran amenazados por la construcción y el desarrollo de esta mega empresa “en pro del medio ambiente”. La Jornada publicó una nota titulada “Eoloeléctricas, obstáculo mortal para aves migratorias”, en la que se informas sobre la importancia del Istmo de Tehuantepec como corredor migratorio para aves de todo el continente americano. Bettina Cruz (APIITDTT) señaló que “igual que ninguna autoridad federal ha actuado para preservar los derechos de los pueblos indígenas propietarios del territorio, tampoco se ha hecho un estudio general de los impactos socioculturales y sobre las aves y la flora y la fauna terrestre y acuática del megaproyecto en su conjunto.” A causa de todas las irregularidades y violaciones de derechos a las que han sido sometidos, no participarían en las jornadas electorales del 1 de julio, como protesta ante las acciones de gobierno y la poca atención a sus demandas… 20 mil voces que no se hicieron oír en las urnas porque no creen en las acciones de los gobiernos para con ellos. Sin embargo, exigen atención por parte de gobierno, medios y organizaciones en pro de los derechos humanos para que puedan luchar por sus derechos sin tener que recurrir a la violencia: “hasta hoy, estamos decididos a mantener la prudencia para defender nuestra comunidad y nuestra justicia”.
  Sofía Sánchez Morales

martes, 31 de julio de 2012

entramado de resistencias…


En ciertas ocasiones las universidades, y los universitarios, se apartan del lugar que eligieron para deslizarse hacia la gente común organizada en movimientos, se comprometen con ellos y devuelven a la sociedad parte de lo que ella invirtió en su formación. Cuando esto sucede los resultados suelen ser interesantes, ya que multiplican el esfuerzo por el cambio social, que nunca sucede dentro de los campus sino allí donde transcurre la vida real. El séptimo Encuentro Nacional de Geógrafos, autogestionado por los participantes, y el tipo de debates encarados, muestran que se trata de algo diferente a lo que suele suceder en esos espacios: Mesas redondas en torno a la restructuración en curso del capital, las prácticas educativas de la geografía, Brasil en América Latina, movimientos sociales y resistencias, naturaleza y sociedad, saberes geográficos y luchas sociales, y lenguajes y tecnologías; Espacios donde los colectivos socializan sus investigaciones; Espacios de Diálogos y Prácticas; Actividades de campo, para conocer de cerca desde las resistencias populares hasta el avance del capital sobre la naturaleza y la geografía urbana… La asociación de los geógrafos no dejó de vincularse a las luchas populares, convirtiéndose en referente ineludible. El movimiento sigue creciendo a pesar del largo y profundo reflujo que experimentan las luchas sociales en Brasil. Los geógrafos aportan desde cartografías hasta una mirada de conjunto que permite comprender la actual fase de acumulación de capital a través de grandes obras que destruyen las tramas urbanas. Para quienes no somos universitarios y tenemos cierta desconfianza hacia producciones académicas descomprometidas, el Encuentro Nacional de Geógrafos se reveló como un espacio democrático y altamente politizado, donde las decisiones finales se toman en asambleas. Un movimiento que rechaza el hondo individualismo dominante alimentado por un sentido común que considera la universidad como escalera social en vez de servicio comunitario.
Fuente: La jornada

sábado, 10 de marzo de 2012

bienes comunes...

Hace apenas 10 años se realizó en Tambogrande (norte de Perú) la primera consulta popular de carácter comunal sobre la minería a gran escala en el mundo. Más de 90 por ciento de votantes, unas 25 mil personas, rechazaron el proyecto para explotar oro, plata y zinc de la canadiense Manhattan; sólo 350 votaron a favor y no acudieron a votar apenas 6 por ciento de los habitantes. La consulta fue organizada por la municipalidad y su resultado fue interpretado como un triunfo de la agricultura campesina, que depende del agua para su sobrevivencia. A la consulta en Tambogrande le siguió la de Esquel (sur de Argentina) en marzo de 2003 y en 2005 se realizó otro referendo en Sipacapa, Guatemala… Estas consultas fueron la forma de lucha encontrada por las comunidades locales para romper el aislamiento y evitar que sus razones fueran ahogadas por el silencio oficial y de los medios. Luego de más de una década de resistencias es posible establecer un patrón de acción de movimientos que han trascendido largamente lo local y se instalaron como las principales alternativas al modelo asentado en la expropiación de los bienes comunes. Buena parte de estas resistencias se hicieron fuertes al enraizarse en relaciones de carácter comunitario, lo que les permitió visibilizar la existencia de un conflicto entre grandes empresas multinacionales y comunidades locales que buscan asegurar su sobrevivencia. Las comunidades locales están mostrado una novedosa capacidad de elaborar un discurso capaz de sintonizar con otras personas en los más remotos lugares, destacando que se trata de la defensa de la vida frente a la avaricia de la acumulación. Aunque la demanda sea estrictamente local, buscaron desde el comienzo tejer lazos con otros sectores sociales para ampliar el eco de sus luchas, y de ese modo comenzaron a tejer amplias alianzas. Las formas de lucha no son ni legales ni ilegales, ni pacíficas ni violentas, aunque hay de todos los tipos, sino sobre todo legítimas. No estamos ante un conjunto de movilizaciones sino ante un movimiento contra las multinacionales y la especulación financiera, en defensa del agua, la vida y los pueblos. Es el más formidable, amplio y variopinto movimiento continental desde las luchas de las décadas de 1960 y 1970 y la resistencia a la primera fase del neoliberalismo en los 90. Este impresionante movimiento por los bienes comunes se registra tanto en países gobernados por la derecha como en los que tienen gobiernos de izquierda y progresistas. No es legítimo, por tanto, buscar excusas del estilo a quién benefician los movimientos para echar un manto de sombras sobre las luchas de los de abajo.
Fuente: lajornada
Imagen: veoverde

lunes, 6 de febrero de 2012

personas comunes...

Una de las particularidades de los nuevos movimientos que han tomado cuerpo en el último año es la emergencia de una voluntad multitudinaria de politización de la existencia marcada por el protagonismo anónimo de las personas comunes. La toma colectiva de plazas y espacios públicos ha constituido para miles de personas su primer acercamiento a la acción política, al mismo tiempo que ha explicitado su decidido incorformismo frente a los patrones tradicionales de la representación política y de las mediaciones, así como su deseo de una organización realmente democrática de la vida social. La nueva insurgencia ha encontrado en las personas comunes y en las redes informales uno de sus motores fundamentales. Las experiencias en Occupy Wall Street o en el 15M nos han subrayado que las denominadas “personas sin atributos” son, paradójicamente, las que han aportado a los movimientos los atributos más potentes: creatividad e imaginación. Esas personas nos han enseñado que la sociabilidad producida en Liberty Plaza o en la Puerta del Sol no sólo era de por sí directamente política, sino que la política a la que daba lugar no nos requería de especialización alguna ni nos exigía de capacidades diferentes a las que ponemos en juego en el día a día de nuestra vida. Occupy Wall Street y el 15M han crecido sobre todo en torno a una composición social cuyo hacer productivo cotidiano consiste básicamente en la comunicación, el lenguaje, la producción de subjetividad y de relaciones o los cuidados: exactamente el mismo tejido de actividades que ha compuesto la acción en las plazas. El carácter constituyente y la radicalidad democrática de las plazas no se han inyectado a través del discurso ni se han extraído de corpus ideológico alguno: han emanado directamente de la propia sociabilidad, de las personas, del estar juntos. Un verdadero ejercicio multitudinario de reapropiación de nuestras fuerzas productivas. Ha sido precisamente ese estar juntos el que ha colocado la categoría de amistad en el centro de los nuevos movimientos. Jacques Rancière lo decía hace poco: “la verdadera ruptura es dejar de vivir en el campo del enemigo”. Sin embargo, los actuales movimientos también están sirviendo para comprobar hasta qué punto los activistas clásicos tenemos una notable dificultad para desaprender la centralidad de la enemistad: nos sentimos más a gusto en la confrontación dialéctica que en el desborde creativo, que diría Tomás R. Villasante. Lejos de dejarnos llevar por la fuerza del anonimato hasta desaparecer en el común de las personas, tendemos a reafirmarnos como diferencia, imponiendo nuestros ritmos, nuestras abstracciones ideológicas y nuestros corsés identitarios: cuando el estar juntos se torna activismo suele desconectarse de la vida cotidiana y se aleja de los problemas concretos que nos llevaron a las plazas. De nada sirve nuestra preocupación actual por construir políticas del común sino somos capaces de hacer de la propia política el más común de todos los bienes: participable por todos y todas. 
Fuente: Rebelión
Imagen: laciudadviva

sábado, 18 de junio de 2011

una plaga de topos rebeldes...

Viven en el submundo y en el subsuelo, enterrados, casi que marginados de los placeres más gustosos del mundo exterior: un buen baño de Sol, una brisa refrescante, el color de un amanecer… Pero los topos –como explica Raúl Zibechi en su magnífico artículo en La Jornada- excavan sus galerías desde hace mucho tiempo, entre toda la familia topuna, hasta que un día deciden dar un salto colectivo y salir a la superficie.
Cuando las primeras señales de su presencia, pequeños montículos de tierra, aparecen sembradas por diferentes plazas, jardines o huertos se las ignora. Pero en un santiamén se multiplican y entonces se les llama plaga –una plaga de topos rebeldes, violentos y fastidiosos que todo lo destroza. Y se decide derrotarlos por la fuerza. Todo tipo de armas contundentes, palos, porras, plomos y bombas salen de los almacenes; pero es insuficiente. El clan topo resiste.
Entonces se recurre a remedios muy tóxicos, caducados y anticuados:
Discursos emponzoñados les critican la falta de organización, sólo porque están inventando formas nuevas de organizarse que no alcanzan a imaginar.
Dicen que les falta un líder, un representante, porque a eso están acostumbrados, a tratar y combatir entre líderes que sólo representan el poder y el capital. Saben que lo colectivo es peligroso, porque nadie impone, ni nadie manda.
Voces envenenadas dicen y repiten que todo esto no avanza, que va muy despacio, ignorantes que así se llega más lejos.
Prueban a exterminarlos tiñéndolos de radicales de izquierdas o de derechas, pero son inmunes los topos porque –sin prejuicios- no se preguntan de dónde vienen, sino a dónde van.
Desde las poltronas políticas se afirma que no saben interpretar la realidad política actual. Claro que no, responde Arcadi, un papá topo, no se trata de observar, sino de participar.
Al sentirse acorralados por tanto topo suelto se les acusa de enjambre violento. El miedo es lo que tiene, que te hace perder la paciencia y el juicio. Son sólo pacíficos topos y topas, y en su manada no aceptan lenguas ni comportamientos viperinos.
Agotada toda la farmacopea se guarda el último cartucho, -es una plaga para hacerse con el control del Estado, son aspirantes del poder- se les acusa. Y el toperio ríe. Esas especulaciones son cosquillas, porque su propósito no va por ahí. Para nada, su ambición es mucho mayor… quieren transformar el mundo. Y el primer paso ya está dado: sus túneles, grutas y cavernas secretas hacen que el mundo de los de arriba se tambalee.
La revolución sigue en marcha: ¡El 19 de junio toma la calle de nuevo!