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viernes, 5 de septiembre de 2014

por septiembre...


Por septiembre
se te llenan de sótanos los labios
y es relativo el cielo
después de haberte visto preguntarle a la vida.
Pero también el cielo,
arrugado y preciso
como tu cazadora adolescente,
quiere estar entreabierto,
brillar recién amado,
descansando en la hierba
el peso de su larga cabellera de nubes.

Por septiembre
se te llenan de humo los síes en la boca.
 


LUIS GARCÍA MONTERO 
Imagen: el otro lado de la ventana

jueves, 3 de julio de 2014

las razones del viajero…

Está solo. Para seguir camino
se muestra despegado de las cosas.
No lleva provisiones.

Cuando pasan los días
y al final de la tarde piensa en lo sucedido,
tan sólo le conmueve
ese acierto imprevisto
del que pudo vivir la propia vida
en el seguro azar de su conciencia,
así, naturalmente, sin dudas ni banderas.

Una vez dijo amor.
Se poblaron sus labios de ceniza.

Dijo también mañana
con los ojos negados al presente
y sólo tuvo sombras que apretar en la mano,
fantasmas como saldo, un camino de nubes.

Soledad, libertad,
dos palabras que suelen apoyarse
en los hombros heridos del viajero.

De todo se hace cargo, de nada se convence.
Sus huellas tienen hoy la quemadura
de los sueños vacíos.

No quiere renunciar. Para seguir camino
acepta que la vida se refugie
en una habitación que no es la suya.
La luz se queda siempre detrás de una ventana.
Al otro lado de la puerta
suele escuchar los pasos de la noche.

Sabe que le resulta necesario
aprender a vivir en otra edad,
en otro amor,
en otro tiempo.

Tiempo de habitaciones separadas.

Imagen: Silenzio a ore

jueves, 25 de octubre de 2012

las cosas imaginadas...

“Yo era hijo de un campesino. En 1943 tenía doce años. Al enterarme de que el presidente Shukri al-Kuwait iba a pasar cerca de donde vivía mi familia, tuve una ilusión. Voy a escribir un poema, voy a pedir permiso para leérselo al presidente, le va a gustar, me va a llamar, va a preguntarme algo, hijo, ¿qué puedo hacer por ti?, y yo le voy a decir que quiero ir a la escuela. Escribí los versos. Mi padre tenía la costumbre de recitarme poemas tradicionales para que yo los aprendiera de memoria. Cuando le conté mi idea, me advirtió que no me acompañaría. No quería ver al presidente. Shukri al-Kuwait era un hombre importante en la independencia Siria, un luchador. Entonces estaba buscando un acuerdo con Inglaterra y Francia para que las tropas extranjeras saliesen definitivamente del país. Pero mi padre tenía diferencias políticas con él, y me advirtió que no pensaba ir a verlo. Decidí ir solo, tuve muchos problemas, protagonicé toda una epopeya, pero al final conseguí leerle mi poema, le gustó y se apoyó en uno de los versos para desplegar todo su discurso. Al terminar, me llamó y me pregunto, hijo, ¿qué puedo hacer por ti?, yo le contesté que me gustaría ir a la escuela. Pues irás, y fui. Eso es lo que me permitió después estudiar filosofía en Damasco. Puedes imaginarte que esa experiencia marcó mi vida. Creo que la realidad significa desbordamiento, valentía. Las cosas imaginadas forman parte de la realidad, suceden”. Adonis cree que la mirada del poeta puede acercarse más o menos a la realidad, pero siempre con la intención de habitar lo desconocido. Es su forma de buscar la verdad, de conseguir que el mundo sea menos absurdo. Me dice que ésa ha sido su tarea como poeta árabe. “El islamismo sometió la poesía a la religión, es decir, a lo ya escrito. Todo era volver sobre el origen, repetir las convenciones, acomodarse a la palabra dada. Se trataba de una poesía que se humillaba al poder, a la institución. Por eso apostó por una poesía entendida como revelación. La poesía pierde su valor rebelde, afirma, si renuncia al conocimiento que crea la escritura”… Pero toda poesía importante es cuestionamiento de la verdad establecida. La gente adopta una versión institucionalizada de la realidad y la verdad. Frente a eso nos queda la poesía. 

Imagen: unicef